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jueves, 13 de marzo de 2008

Carta a una extraña mujer

La vida sabe bien como guardar sus misterios. El tiempo es una percepción inapropiada, un juego de ajedrez contra uno mismo y todo empieza justo cuando acaba. Mientras tanto, la partida se hace a veces tan difícil que nos acorrala y son pequeñas las salidas, ¿Para que jugar? ¿Como vivir? ¿Para qué abandonar? Tres preguntas y una sola respuesta; por amor; por esa inexplicable e incierta certeza del amor; que nos hace creer que podemos ganar y reinventa una jugada nueva, insospechada, siempre creativa, tantas nuevas veces. De pronto, la balanza esta a nuestro favor y pensamos, soberbios, que el juego ya es nuestro. La certeza de la victoria nos lleva al borde de la derrota. Fue sólo un aviso, para estar mas alertas la próxima vez. La vida si que sabe guardarse sus misterios; todo llega al que sabe esperar y el que busca siempre encuentra. Para quién busca: una aventura, un sueño, para el que espera. Una enorme contradicción; silencios que hablan, pasos que van a ningún lugar, besos sin bocas y el amor que otra vez se pierde, como ese juguete que un niño distraído no supo cuidar; otro, mas perceptivo y soñador, lo encuentra, se adueña de ese amor, lo hace suyo, lo conserva, lo guarda celosamente para que el tiempo no lo desgaste. Desde la vereda de enfrente, otro niño observa triste a través del empañado vidrio de su ventana como la lluvia se lleva los juguetes que olvido en el jardín Los misterios si que saben esconderse. Justo ahí, detrás de tus ojos, debajo de tu piel, algo le dice mi boca de cerca a tus labios y sólo ellos lo entienden. Extraño lenguaje el de tu piel y la mía, me buscan tus manos para amarrarse a las mías, extraño romance entre mis silencios y tus sonrisas. Me brotan, como los segundos le brotan al tiempo, emociones impensadas cada vez que tus dedos me encuentran. Tengo la piel encendida por el fuego de esas manos que van borrando todas las huellas. Si he llorado alguna vez, se me olvido la amargura en tus brazos, si otras bocas han pretendido la pasión encerrada del alma, la tuya convino el sabor y convirtió el beso en un poema, en un pacto de amantes contra todas las reglas. Si te toco el alma en alguna de esas noches, no le digas al silencio que te explique qué pasó. No le pidas a mis ojos que dejen de soñar tu amor. Sé, lo sabe mi alma, que alguna de todas esas noches que vamos a inventar, a solas, con mis manos en tu piel desnuda y los cuerpos húmedos de besos, va estar mi corazón abierto, por si se te ocurre enamorarte.

1 comentario:

  1. Hola soy Mariela, mamá de Valeria. soy adicta a la lectura y realmente me sorprendio tu carta a una extraña mujer. Sorprendida gratamente. Has logrado expresar lo que puede sentir alguien por otro alguien sin caer en la vanalidad de las palabras. Felicitaciones.

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