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martes, 14 de octubre de 2008

contra el calendario

mis ojos pretenden tu mirada, y sin quererlo te prestan mis alas. mi manos, algo cansadas ya, buscan en tu cuerpo alguna huella, aunque sea pequeña, de la esperanza que me resisto a dejar ir. mi alma es un cementerio de amores posibles, imposibles tambien, como vivir. te daria entero el corazon por solo hacerlo latir. no le creas si aun cansado, a nostalgia a aveces le gana a mi ojos, mi sonriza sabe a fuerza como volverte a encontrar.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Detenerme a tu lado

De amores pasados esta construido un silencio que busca sin descanzo superar, uno a uno
, los miedos y todo lo que me impida encontrarte. Si acaso me lees, esta vez, no te sientes a esperar, pues puede que de tanto andarte buscando no te vea con claridad. Hazte notar, no dejes que pase sin verte. que el tiempo que se va ya no vuelve y quiero detenerme a tu lado, en tu mirada clara, entre tus manos blancas y tus suspiros acumulados. Que de tanto andarte buscando tengo la pasion apretada contra el pecho. Hazme detenerme a tu lado que este corazon agitado necesita de tu voz. Hazme el aire en tus mañanas que yo se muy bien como ser luz en las noches. Dame el roce de tu espalda, que sabré sobre tu piel mojada escribir los mas bellos versos de amor.
Que a fuerza de tanto soñarte sin medida me duele hasta los huesos la esperanza contenida. si acaso me lees esta vez no te quedes a esperar que voy por el mundo buscando tus pasos.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Para encontrarte

Por una mujer como tu existen hombres como yo, que sin miedo al tiempo desangramos poesia para ignorar las ausencias. Sueño en las noches verte en la mañanas, por una como tu la piel soporta sus heridas, el alma se hace mas grande con los dias para saberte amar. por una como tu, que imaginas en la soledad la caricia de una suave mirada que llegue hasta el alma existimos, nosotros, hombres que inventamos la vida y marcamos la diferencia. Por una como tu, me levanto cada dia pensando en verte sonreir y abrazarte sin mas. La vida que construyo segundo a segundo, a pesar de todo, se llena de sentido con la sola idea de que estes. Por encontrarte mañana que no daria.

viernes, 8 de agosto de 2008

De nuestra historia improvisada

De nuestra historia improvisada, me ha quedado lo más lindo, el temblor de tu voz tú mirada clara. Que no sabremos entenderlo del todo, lo sabemos ambos. El corazón y el pensamiento casi nunca van de la mano. Que habrá tiempo de sobra y que ya el tiempo no sirve de nada sin saber a dónde ir, sin saber al lado de quién caminar. De nuestra historia improvisada, nacieron mis mejores madrugadas. Cada acorde de mi guitarra me hablara de vos. Y perdón si alguna vez, caminado a solas por alguna extraña calle se nos cae a gotas lo poco que nos queda de todo este amor improvisado. El sur es lejos y el viento me contara que fue de ti. Volveré a sonreír, siempre encuentro la manera de seguir. El sinsentido de una vida que no sabe a dónde va tal vez será la misma vuelta que nos encontré en algún otro extraño lugar. De nuestro amor improvisado quedara sonando una canción, como un murmullo, como una melodía indescifrable. Alguna vez sabremos, que quiso enseñarnos la vida esta vez. Mientras tanto, todo me habrara de vos

viernes, 11 de julio de 2008

mañana sera mejor

Nunca aprendí muy bien el juego de simular, me cuesta muchísimo callarme la boca y no sacar de tus ojos eso que quieres decirme y no sabes cómo. Sin quererlo, sin saber, la intuición se me adelanta y ya te beso antes de acercarme a tu boca. Ya te he amando antes, lo sabes, y también ya te hice sufrir, más de una vez te he llorado y te he dejado ir sin saber que decir. Alguna que otra ocasión, también, te miré y no dije nada por no discutir, y no perder ese instante inmenso de verte sonreír. Es que ya me conoces bien y no es solo una cuestión de tiempo, prefiero tus ojos al despertar que una palabra desubicada. Elijo el silencio que perdura después de tu beso antes que ver como te vas. Son muchas las noches antes del día, y no me acostumbro del todo a no extrañarte aun sabiendo que mañana volverás. Hay momentos que no se adonde ir, y sólo camino por San Telmo como si cada paso me acercara mas a donde tu estas, o tal vez ya es hora de cambiar de casa, dejar mis espacios y animarme a mas. El teléfono que suena y una llamada que me hace regresar al día a día, a la cotidiana rutina de vivir. Al momento siguiente el reloj se roba el tiempo y cuando lo advertí ya no estas conmigo, al instante siguiente ya no se si alcanzan mis brazos para llenarte de mi. La noche se hace día y el invierno en buenos aires hace la cuidad aún mas fría. La gente camina y la mañana de hoy es casi la misma imagen que la mañana de ayer. El noticiero de las doce no sabe bien que contar, y mientras almuerzo yo tampoco se muy bien que escuchar. Algo me dice que vas a llamarme, y al cabo de un segundo ya escucho tu voz. No sé lo que me decías, no presto demasiada atención, sólo tu voz ya dice demasiado, y sé que algo no anda del todo bien y que una simple pregunta no bastara para encontrar una respuesta. Sé que al colgar, te quedaras con esa sensación que el tono tenue de mi voz dejo en tu mente, y algo en ti se preguntara que es lo que esta pasando. La noche se hará larga y el sueño tal vez tarde en llegar, hablaremos a solas cada uno desde la cama, con nuestros pensamientos circulares sin demasiado sentido hasta volver a dormir y esperar, siempre esperar, que mañana el día traiga algo mejor. A veces tú beso o el simple roce de tus manos blancas ya es suficiente para hacerme sonreír, no me creas si es que sientes mi silencio y algo te hace pensar que este corazón frágil se hace de pronto de hierro. No me creas cuando sientas agitado al corazón por algún sollozo del alma, bastaran sólo tus manos en mi cara y tu abrazo de luna para calmar el viento y abrigarme. A veces hace frió aquí adentro y únicamente en tus brazos se siente el verano. Mañana será mejor en tus brazos, mañana será mejor con tu voz.

sábado, 5 de julio de 2008

ese algo entre nosotros

A veces, al mirar le viene a uno una cierta sensación siempre confusa, de no saber que esta pasando. Hay un algo en esa siempre presente coincidencia de miradas que se buscan casi como cómplices de eso que todos sabemos y que nadie terminada sabiéndolo bien. Lo sabes cuando me ves, cuando se quedan tus ojos ahí colgados en los míos, hay un algo que habla entre nuestra miradas. A veces quisiera vida mía, que de mi boca salga todo eso que me pasa por dentro cuando tus ojos me encuentran, no descubro aun la manera de decirlo y cada palabra se esfuma en la siguiente y seguimos aun sin saber que es, seguimos aun sabiendo que esta entre nosotros. Qué ya te he dicho muchas veces que mis tiempos son intensos y que mis grados de sensibilidad son proporcionales a tu latidos, lo sabes, lo sientes, aun sin entenderlo del todo. Qué mi alma viajera se a posado a descansar en tus manos también lo sabes. Que calido refugio el de tus besos ¿Cuanto tiempo más podré quedarme mezclado entre tu piel y las sabanas como si no existiese nada más que nosotros dos? ¿Cuanto mas podré tenerte y fantasear en las noches que mis caricias siguen siendo una extensión de tu cuerpo, que te roza y te eriza como el rocío a los pétalos a las flores en la mañana? Te confieso, que es siempre efímero este intento de contarte en palabras ese temblor al contacto de tus manos. Reconozco, vida mía, que en la claridad de tus ojos se iluminan mis días,.Reconozco, también, que no paso una noche sin preguntarme, con cierto miedo si la noche es suficiente para llenar al día, si ese día será suficiente para calmar las noches.

jueves, 12 de junio de 2008

sobre aquel encuentro

confieso q no vi nada, ni las calles, ni la gente, ni el paisaje que era nuevo para mi, pues fui a tu encuentro sólo para vivir.
quise abrazarte simplemente, aun sin saber que seria d nosotros despues. sé que no sabremos que hacer con esa extraña sensación latente en nuestro abrazo. solo caminamos, sin saber bien adonde ir, no era importante nada, mas que el aire entre su pelo cuando mi manos la encontraban. no vi el reloj y los minutos que pasaban, en sus ojos el tiempo era efimero y no existia mas nada. caminamos quien sabe cuanto en esa noche d sonriza iluminada. hubo un silencio que el alma bien interpretaba, no habia mas nada que decir, estabas ahi, y ya nada importaba, ni el tiempo, ni el frio, ni la gente , ni las calles, ni mañana.
Y descubri la luna delizandose en tu espalda dijubando entre tu piel desnuda la silueta de los cuerpos, la humedad, la suave, larga, tenue y desvelada ilusion quedo en la almohada. Sin decir nada, nos encontro la mañana. tus ojos bastaron para entenderlo todo y no comprender nada. lo demas quedo suspendido, como el aire, como ese complice suspiro que nos delata.

en la mañana ( palabras a una extraña ciudadana)

si una noche d estas le gana el insomnio al sueño y la mañana se hace esperar, si uno d estos dias la madrugada te sorprende a cada segundo, no llores niña, ahi seguro el viento te contara d mi, d mis caricias. no te aflijas, a veces tardan pero llegan las esperanzas. no te duermas si no en mis brazos, no si antes no te bese la frente y vi cerrar tranquila tus ojos. dejame por favor, al menos una vez extraña cuidadana, cuidarte mientras duermes para que no lleguen sueños desvelados. mirarte cuando depiertes, hacerte el amor como si ya el mundo acabara. y tal vez despues, ya no lleguen madrugadas, tal vez mañana la luna espere en tu ventana. tal vez tu carazon se abra y descubra a este extraño cuidadano que hace tiempo ama.

jueves, 1 de mayo de 2008

Nada quedo que no doliera

no consigo convencer a mi boca para que deje d buscarte en otros besos. No logro engalarla con otras bocas, es tu sensación la que buscan mis labios. en otras manos suaves he buscado caricias casi similares a las tuyas. he dejado mis canciones en la penumbra y mi guitarra desafinada no consigue armonizar acordes llamando a tu voz. Mas mi cuerpo esta bien las secuelas d tu pasion apenas se sienten ya. Las hojas de otoño van tapando las calles de tu amor. si lo sé, ya llega el invierno y tinen frio tus dedos sin el roce de los mios, cómo le explico a mi calor que no alcnazara para este invierno, que no sera suficiente nada de lo que quiera hacer, nada de lo que encuntre d tanto buscarlo sera suficiente para negar que afuera llueve, hace frio y es invierno, hata los huesos. Nada hara pasar mas rapido el tiempo.
Despues d ti, nada quedo que no doliera.

martes, 22 de abril de 2008

Otoñओ य हमो एन बस AS

Perdón si hoy no es un buen día. Como me cuesta mirarte en Bs As, te he perdido de vista hace tiempo en la cuidad. El otoñó me llego hasta el alma y se deshoja. El humo no deja ver las hojas secas que caen de lo arboles y hace semanas ya que no se a donde voy. Las calles de san Telmo no me llevan hasta vos y se que no voy encontrarte sobre aquella esquina. Perdón si es que no es un buen día. Ya lo sabes los caminos de clima me afectan demasiado, la nostalgia es directamente proporcional a los grados de este otoño gris. Anoche te pensé y se me escapo el sueño, el desvelo se instalo en mi habitación y mis ojos nunca entendieron por ya están los tuyos como estrellas en la oscuridad brillando en cada una de mis noches. Como me gustaba sentirte respirar y acomodar tu pelo mientras hacías que dormías. La noche y la madrugada se metieron por la ventana y ya no se como sacarlas de ahí. Otras noche mas que se me escapa buscándote en la almohada. Me preguntaba que seria de vos cundo abro lo cajones de mi escritorio. Ayer encontré el pedazo de una carta que nunca termine de escribirte y se me ocurrió pensar que habrás hecho con todas esas palabras que a fuerza de decirlas el corazón también las escribe. Se, que te acompaña y camina contigo los recuerdos de los mas increíbles momentos que nunca imaginaste vivir. Pudo ser, un amor de los grandes pude ser. Ya no se que hacer con mis canciones.

martes, 8 de abril de 2008

Novela: Carta Nª 5

Querida srta: Esto de intentar acercarla y acercarme a través de las cartas, me obliga a pensar mucho en usted ¿estará bien pensarla tanto? Bueno, siendo realistas ya le confesé en mi primera carta, que son más de dos años los que llevo pensando, observando, imaginando, como quien espera la llegada del otoño mirando un álbum de fotografías. Pero como ya lo dije alguna vez, creo que tiene sentido este intento sublime de mirarnos el alma sin más, ni menos, que desde el alma misma. Al leer la ultimas cartas que le escribí, me es inevitable, imaginarme nuevamente la sensación que provoco escribirlas, y que habrá notado al leerlas. Cuando empecé con esta idea, un tanto excéntrica, no pensé que podría llegar a contarle tantas cosas de mí, a veces doy tanto que me quedo con el alma desnuda propenso a enfermarme de soledad otra vez. Sé que al menos pude, aunque fuera un instante, hacerla pensar en mí y que advierta mi presencia en todas partes y en ningún lugar. Sé que si no hago esto, tarde o temprano, el alma va a reclamarme el no haberlo intentado… ¿logré sacarle un suspiro? ¿Logré acercarme a su alma? Ojalá así sea, porque de seguro logré acercarla a la mía. Consiente o inconscientemente, le abrí la puerta y la deje entrar en mi mundo, tal vez no hubiera podido evitarlo, tal vez sí, ¿Por qué dejó usted entrar, mi poesía al menos, en su mundo aparentemente hermoso y enigmático? Será, quizá, un invento del alma ya cansada de tantos besos sin boca y manos sin roces suaves, intento quizá desesperado, como quien grita en medio de la gente que no quiere escuchar “¿Quién va a oír mi voz con tanto ruido?”¿Quién va a verme entre tanta oscuridad?... ¿Por qué será tan difícil vivir sin recetas, ni mascaras que tapen lo que realmente importa? Le confieso que, a veces, por las tardes húmedas, salgo a caminar sin saber a dónde ir, como si fuera a encontrarme con la vida a la vuelta de la esquina, tomar un café y charlar del pasado que se aleja y el futuro que nunca llega. De lo amores añorados y los recuerdos de niñez donde todo era más fácil. De los viajes que cambiaron tantas veces mi vida y mi mundo, de la inocencia que perdí aquella tarde de lluvia. De la flor que olvidé en el cajón junto algún viejo poema amarillento. De la luna, que me vio caminar a solas en la noche pisando las hojas secas, llorando alguna de tantas ausencias… Más de un vez tuve ganas de volver a mirar los ojos de la sincera mujer que me amó y no pude amar, de lo brazos que me abrigaron del frío del sur y me volvieron a soltar. Si no hubiera tenido que despedirme tantas veces, tal vez no tendría tantas cicatrices. Si no hubiese llorado tanto, quizá no sabría lo que es el dolor y ni siquiera estaría aquí escribiendo mi desamparo y mi nostalgia. ¿Cómo seria mi vida si nunca hubiese tenido alma de poeta? ¡Qué caro cuesta soñar en esta parte del mundo! Pero, discúlpeme, señorita, no quiero contagiarla de la tristeza constante a la que se somete el poeta, sólo por ser profundo y por sus ansias de cambiar al mundo. De todas formas, no dejo de agradecerle su siempre atenta amabilidad para conmigo. Esto de escribirle me resulta similar a una terapia, que lejos está, claro, del compromiso formal. A decir verdad, me gusta tener la mente ocupada pensando en usted, me separa del libertinaje de la juventud y su estupidez. Espero no le moleste la frecuencia de mis cartas, estaré de viaje por el lapso de una semana y estará librada de mis letras por un tiempo no así de mis pensamientos, que, a decir verdad, son frecuentes, cada vez me resulta usted mas intrigante, no por su respuestas, sino por las preguntas que en mí genera.

Novela: Carta Nª 5

Querida Srta: Esto de intentar acercarla y acercarme a través de las cartas, me obliga a pensar mucho en usted ¿estará bien pensarla tanto? Bueno, siendo realistas ya le confesé en mi primera carta, que son más de dos años los que llevo pensando, observando, imaginando, como quien espera la llegada del otoño mirando un álbum de fotografías. Pero como ya lo dije alguna vez, creo que tiene sentido este intento sublime de mirarnos el alma sin más, ni menos, que desde el alma misma. Al leer la ultimas cartas que le escribí, me es inevitable, imaginarme nuevamente la sensación que provoco escribirlas, y que habrá notado al leerlas. Cuando empecé con esta idea, un tanto excéntrica, no pensé que podría llegar a contarle tantas cosas de mí, a veces doy tanto que me quedo con el alma desnuda propenso a enfermarme de soledad otra vez. Sé que al menos pude, aunque fuera un instante, hacerla pensar en mí y que advierta mi presencia en todas partes y en ningún lugar. Sé que si no hago esto, tarde o temprano, el alma va a reclamarme el no haberlo intentado… ¿logré sacarle un suspiro? ¿Logré acercarme a su alma? Ojalá así sea, porque de seguro logré acercarla a la mía. Consiente o inconscientemente, le abrí la puerta y la deje entrar en mi mundo, tal vez no hubiera podido evitarlo, tal vez sí, ¿Por qué dejó usted entrar, mi poesía al menos, en su mundo aparentemente hermoso y enigmático? Será, quizá, un invento del alma ya cansada de tantos besos sin boca y manos sin roces suaves, intento quizá desesperado, como quien grita en medio de la gente que no quiere escuchar “¿Quién va a oír mi voz con tanto ruido?”¿Quién va a verme entre tanta oscuridad?... ¿Por qué será tan difícil vivir sin recetas, ni mascaras que tapen lo que realmente importa? Le confieso que, a veces, por las tardes húmedas, salgo a caminar sin saber a dónde ir, como si fuera a encontrarme con la vida a la vuelta de la esquina, tomar un café y charlar del pasado que se aleja y el futuro que nunca llega. De lo amores añorados y los recuerdos de niñez donde todo era más fácil. De los viajes que cambiaron tantas veces mi vida y mi mundo, de la inocencia que perdí aquella tarde de lluvia. De la flor que olvidé en el cajón junto algún viejo poema amarillento. De la luna, que me vio caminar a solas en la noche pisando las hojas secas, llorando alguna de tantas ausencias… Más de un vez tuve ganas de volver a mirar los ojos de la sincera mujer que me amó y no pude amar, de lo brazos que me abrigaron del frío del sur y me volvieron a soltar. Si no hubiera tenido que despedirme tantas veces, tal vez no tendría tantas cicatrices. Si no hubiese llorado tanto, quizá no sabría lo que es el dolor y ni siquiera estaría aquí escribiendo mi desamparo y mi nostalgia. ¿Cómo seria mi vida si nunca hubiese tenido alma de poeta? ¡Qué caro cuesta soñar en esta parte del mundo! Pero, discúlpeme, señorita, no quiero contagiarla de la tristeza constante a la que se somete el poeta, sólo por ser profundo y por sus ansias de cambiar al mundo. De todas formas, no dejo de agradecerle su siempre atenta amabilidad para conmigo. Esto de escribirle me resulta similar a una terapia, que lejos está, claro, del compromiso formal. A decir verdad, me gusta tener la mente ocupada pensando en usted, me separa del libertinaje de la juventud y su estupidez. Espero no le moleste la frecuencia de mis cartas, estaré de viaje por el lapso de una semana y estará librada de mis letras por un tiempo no así de mis pensamientos, que, a decir verdad, son frecuentes, cada vez me resulta usted mas intrigante, no por su respuestas, sino por las preguntas que en mí genera.

lunes, 7 de abril de 2008

de corazones

el corazon me va explotar. nunca entendio las logicas razones. a veces hay tanto que siento que no lo agunato y se me derrama por la mirada el amor que no te di, el silencio que se escucho despues d tu voz, las coss que nos hacian reir ya no son tan lindas. a veces el corazon es tan grande que abarca tus dolores y el de los demas y los hace bellos. a veces ya no tienen fuerzas sus latidos y se me quiebra. aveces necesito q me mires que me abraces, aunque no digas nada, aunque no haya nada que decir. solo el aire para respirar y tus ojos, y la vida en tus ojos. cómo calmo a este cozaron de luna y cielo, de fuego y tiempo, de brisa, de tempestad, d incansables intentos, cajon enorme d sueños, de ganas d ti.

sábado, 5 de abril de 2008

de este tonto extraño

Querida Srta.
Si se encuentra usted con estas letras desconocidas habré vencido la indecisión de no saber cómo presentarme, y habré elegido, quizá, mi idioma.
(...)A veces pienso, que cuando, por segundos, se encuentran nuestras miradas, usted me descubre y es en ese instante, donde se dilatan mis ojos y me pregunto ¿Quién es usted? ¿Qué misterioso encanto encierran sus manos?... Y podría simplemente acercarme y presentarme y decirle todas estas cosas personalmente, pero el azar y el tiempo no se ponen de acuerdo aún, y por el momento puedo sólo arriesgarme con letras y palabras a que sepa de mí, que estoy ahí, en algún lugar, esperando que se intercepten las miradas y que, por esas cosas del destino, nos encuentre la suerte. Mientras tanto, un eterno “mientras tanto” nos mantiene ahí, tan cerca y tan lejos, como dos extraños que se van sin más. Me aferro a pensar que es sólo cuestión de animarse. La vida me dio miedos pero aun así arriesgaré. Quizá para ganar deba perder. Le confieso, cambiando de tema, que una noche usted se metió en mi sueño, dejando un caos al despertar. Tal vez los sueños sean sólo construcciones inconscientes de deseos que, durante la vigilia, nos negamos a aceptar. Acontece la poesía en esas noches incompletas y permanezco imperecedero en los versos. Perece no haber manera de escapar. De pronto me encuentro escribiendo esta carta para usted, y no habría una buena razón que la justifique, aunque no la necesito. Tal vez le sirva saber que este “extraño”, piensa a menudo en usted. (..)

miércoles, 2 de abril de 2008

Sur

me sabe a cordillera y al invierno tus silencios me huele a los desiertos del sur tu deshielo del lago profundo de tus ojos bebo la tarde rosa q, sin quererlo, pierdo me sabe al sur tu amor lejano, profundo inpredecible, hermoso misterio silencio d invierno.

Novela: Parte d Carta Nª 8

(...) ¿Cómo va a recordarme? ¿Qué pasará por su mente cuando aparezca algún recuerdo? No me lo diga; todo cae en el olvido, en el común olvido. ¿Le dirá al tiempo que le devuelva lo que dejo olvidado por andar quién sabe dónde?... La noche sabe guardar los secretos. La humedad de una triste lluvia. ¿Cómo dejar de ser lo que se es? ¿Cómo dejar de saber lo que sé de usted? Yo lo sé, al menos lo sabe mi alma, que me vieron sus ojos de tristeza infinita, un segundo tan sólo, demasiado rápido tal vez, demasiado. Ay! Si sus ojos hablaran, ¿habrían dicho lo que su boca callo?…ahí me quede yo, en el “mientras tanto”, taciturno, solitario, expectante, escribiendo donde nunca llegaron, ni su boca, ni su ojos, ni sus blancas manos. ... y ese tiempo de caprichos, en que deje colgado algún verso, “se fue llenando de tierra”, de sinsabores, de soledades circulares. ¿Cómo va a recordarme? Sé (y nuevamente duele saberlo) que la comedia del antes y el después me convertirá en recuerdo en metáfora en un simple recurso literario. Ya habrá olvidado todo lo que antes escribí… ¿Cómo va a recordarme? “entonces (como dice ese poema de José Glanzmann) el tiempo dirá si mis palabras alcanzan a la vida ...()

lunes, 31 de marzo de 2008

Tercer prólogo al lector activo

(... ) se encontraba sentada en la estación Perú, esperando un subte que tardo en llegar. Miró hacia las escaleras, su rostro ya no era el mismo, o simplemente fue mi intuición. Ahí la vi. Vi como una brisa repentina le arrebato el pañuelo que sostenía débilmente entre sus dedos. Y fue ahí, al intentar levantarlo, (yo también me acerque para recogerlo) cuando sus ojos se clavaron del otro lado del andén, como si hubiera visto algo que no esperaba ver. Ahí se quedo, mirando fijo justo en frente. Yo recogí el pañuelo. Me cautivo su expresión y su congelamiento. El subte llego y le robo el momento. Yo la miré, ella reacciono pero sus ojos estaban como paralizados buscando la imagen que no pudo conservar. Subió las escaleras rápidamente, yo la seguí, ambos perdimos el subte, cruzo la Avenida de Mayo, la silueta roja del muñeco del otro lado de la calle prohibía el paso, pero ella cruzo, las bocinas y frenadas se hicieron sentir. Cruzo de todas formas y bajo del otro lado del andén. Parecía asustada. Me detuve a unos metros para recuperar el aliento; la vi girar sobre si misma en todas las direcciones como si no supiera dónde estaba. Volvió a subir de prisa y se escapó de mi vista. Me apresuré a seguirla pero cuando subí ya era tarde, la había perdido. Caminé unas cuadras, intentando seguir un rastro, la gente parecía salir de todas partes. Me senté en un banco vació de la plaza, miré el pañuelo entre mis manos. Levanté la vista, ahí estaba. Ambos vimos, aunque de diferentes perspectivas y puntos de vista, ese papel que un hombre arrojo, ella corrió tras el. Las palomas se espantaron. Levantó el papel del suelo. Allí la alcance y le devolví lo que se le había caído en la estación de subte. Me lo agradeció mientras miraba entre la gente que iba y venia, como buscando a aquel hombre. Le pregunté por el papel que había recogido del suelo. Era sólo otro boleto con versos en la parte posterior. Allí nos sentamos y me refirió algunas cosas de esta historia. Qué por qué la escribí, no lo sé, tal vez para imaginar que lo que ella vio ese día es un posible final o mejor aun, un nuevo comienzo. Quizá para sentirme, de alguna manera, parte de una historia. Tal vez para sugerir, sólo para sugerir. Todavía encuentro boletos escritos. Están por todas partes. Pero hay algo que, por las posibles consecuencias, da miedo contarle. Usted y sus conjeturas se aproximan y bifurcan por inmensos caminos racionales y hasta coherentes. Yo, en cambio, al escribir tendría que asumir mi culpabilidad en todo esto y eso, sí, justamente eso; es lo que vengo resistiéndome a escribir. Aun así ¿podré callarlo? ¿Cómo escaparme de mi y mis pensamientos? ¡Que más da! Ambos, usted y yo digo, sabemos que no todo tiene explicaciones lógicas y siempre existe ese “algo” incoherente, irracional, inconsciente, malditamente intuitivo que nos mueve y, a veces, nos gana, nos lleva donde la razón se resiste a ir y mientras más opone resistencia más nos lleva, más se apodera de nuestro ser. Después de esa mañana en la estación no pude dejar de pensar en ella. Fue por descubrirla, por saber lo que sus ojos ocultaban que emprendí la retrospectiva de todos estas personas y hechos fascinantes. En el camino coarté el deseo que crecía con los días. Pero quizá sea mejor, para mi conciencia al menos, contarles lo que sólo usted y yo sabremos (y con esto intento que sea cómplice en mi relato y entienda mis razones) Después de los más de quince meses que me tomo armar parte del rompecabezas, parecía estar todo como al principio. Me senté en un café con los escritos para intentar repasar un poco todo lo obtenido. La cuidad se hace pequeña en invierno. Al salir del café subí a un taxi dispuesto a volver a mi departamento. Pensamientos inconclusos invadieron mi mente. Se supone que no debería escribir lo que voy a contarles, pero ya no tiene caso. El silencio de mi habitación atrae al insomnio y quizá esta sea la manera de purgar algunos de mis fantasmas. Fui contratado por Alejandro para investigar la supuesta existencia del autor de ese cuaderno negro. Lo imprevisto fue que mientras mas conocí a Anabel (la Penélope que vi ese día en la estación de subte) a través de la visión y las palabras del extraño autor, más deseaba tenerla conmigo. Fue fácil reconstruir su pasado y vana la resistencia a sus ojos narcisos. Lo inesperado fue darme cuenta en la intimidad de que ella guardaba, como una pausa la vida, sus noches y su piel para ese extraño y lejano individuo. Sentí celos, irreprimibles celos. Cada respuesta encierra innumerables preguntas circulares. ¿Cómo cruzar el abismo? Desgraciadamente Buenos Aires se hace pequeña en invierno. Lo que fui llamado a encontrar, sin querer, lo hallé sobre calles empedradas, en una de mis ya rutinarias mañanas y para aumentar el desespero no cumplí con lo pactado. ¿Qué pasa cuando la vida se reduce tan solo a un recuerdo? .Cuándo ese recuerdo se apodera por completo de la mente, como si todos los momentos que vivimos se borrasen instantáneamente y solo quedara ese recuerdo, ese maldito recuerdo, nada mas que eso. Desde acá arriba el agua parece inmensamente profunda. Desde esta altura se simplifica la existencia a una sola decisión; a una sola elección. ¿Y que es real? He perdido, de apoco, a cuenta gotas de tiempo, la noción certera de lo real en lo fantástico, de lo irreal en lo cotidiano. Imágenes sonoras, historias ficticias parecidas a la vida, tan iguales a la vida que se confunden con la misma apunto tal de no saber, a ciencia cierta qué es lo que esta pasando. La vida se me escapa mientras fantaseo hacer lo que no hago. Mientras más me alejo pensando acercarme, mas me pierdo queriendo encontrarme. La tuve, se que la tuve. Como hubiera querido prolongar ese deseo y no desprender jamás mi boca de los caminos que invente en su piel. ¿Caminos? ¡Ingenuo! Caminos ya trazados. Parezco estar destinado a perder lo que deseo a manos de terceros. Otra vez. ¡Otra maldita vez! Yo vi. su cuerpo desnudo sobre la cama, sobre mi cama, sobre esa cama de cuna donde mi fantasía quedo; y sus huellas, superfluas, como todo el brillo de sus ojos, se quebraron en mis sabanas y se borraron de su mente, otra vez, como si nada hubiera pasado, otra vez me borro, igual que los besos de el, y tantas otros. Me borro de su boca. Y yo que pensaba que esta vez podría ser cierto! Idiota! Que vana es la búsqueda, que enredo miserable. Amarla como la amo no alcanza para que me elija, como tampoco le alcanzara a Alejandro, ni a ninguno que intente acercársele pretendiendo su suavidad. Que pecado tener esos ojos y no saber mirar! (... )

viernes, 28 de marzo de 2008

palabras a una mujer lejana

Hace ya tiempo a volví a buenos aires y aun no consigo desarmar mi maleta. Me mantengo ocupado para no tener tiempo de sacar mi ropa y guardarla en el placard. Seria como aceptar el hecho que estoy aquí, que estas lejos, que tengo que quedarme sin vos. La miro de reojo cada vez que vuelvo a mi habitación y aun sigue allí, como esperando por mi, como pidiéndome que vuelva. Deambulo por la cuidad por si acaso así consigo dejar de pensarte, me falta aire a la luz del día. Me falta el sueño q deje en tu orilla. El abismo de tus ojos se quedo en mi espejo cada vez que me miro. Tengo la extraña sensación de ya haberte olvidado, la inagotable añoranza de no haberlo conseguido del todo. De que el tiempo se contrae a veces y nos regala momentos que parecen de otro planeta. De cuanto en cuanto. Me siento a escribirte como queriendo que mis palabras expresen algo o tengan algún sentido del que nunca tienen y el que nunca consigo, tratando de explicarte las cosas que no alcanzo a entender pèro que parezco tenerlas tan claras. Y te lloro mi amor, claro que te lloro, y quiero decirte tan sólo que no sé que hacer para aceptar la vida así como es, y sin vueltas sin más sin nada más, pero no puedo, no quiero y no pretendo sin mirarte el alma otra vez. Se quiere tanto en tan poco tiempo. “es tan corto el amor y tan largo el olvido” para los poetas del sur, ninguno d nosotros aprendimos a dejar las memorias y las nostalgias de las palabras para volver al lugar donde el alma nunca quiso irse..

miércoles, 26 de marzo de 2008

perderte solo para volverte a encontrar

…¿y si jamás se ponen de acuerdo la suerte y el tiempo? ¿Qué hago con todo aquello que no pude decirle? Esta escena ya la he vivido: otra vez los vicios del mundo silencian el alma. Lo días que se escapan sin previo aviso, las gotas que nunca desahogan lo que queda sin decirse, y se marchita la flor a la que no pude cantar, como el verso aquel que no ya no puedo recordar Cómo desearía que Anabel, tocase mi boca con sus manos blancas, y llene de su inmensa juventud mis ojos cansados, pues un hombre envejece más rápido en el dolor y, a pesar de ser joven en años, las angustias van desfloreciéndome el rostro. Si pudiera, tan sólo un instante, en el aleteo de un colibrí, humedecer su boca en el roció de mis labios, bastaría sólo un beso para hacerme preso de su amor o mi dolor. ¡OH, cómo duele ignorar! ¡Cómo desangra aquel poema olvidado en las páginas del libro! No llegó el sueño a mis parpados, aún estando ya enrojecidos, y cuando al fin consigo dormir, se cuela en mi sueño, consecuencia de tanto pensarla en la vigila, ¡qué tan profundo se ha clavado en mi inconsciente! Sollozando mientras duermo, tras el agujero blanco de la enorme noche, ese desconocido que llamamos Dios, me verá perderme una vez más en el mar de dudas de la existencia y se beberá ese tiempo que el reloj no cuenta. Los antagónicos pensamientos turban mi calma, aún estando lejos nuestros cuerpos. De nuevo los miedos, las dudas, la angustia, cuan imágenes oníricas. ¡Qué tremenda estupidez la de pensar que ella podría descubrirme cuando, a veces, yo mismo me oculto! ¡Qué sueño inocente, hermoso por momentos, imaginar que se puede nadar contra la corriente, sin sentir las secuelas del cansancio! Preciso ilusiones para tener un camino. Pero, cómo explicarle que la enorme necesidad de acercarme a ella, fue mi motivación, mi esperanza y mi miedo a no saber qué habría de encontrar. O quizá peor, a saber precisamente que lo que encontraría, jamás llenaría mis deseos. Con el paso del tiempo, nos acostumbraríamos a estar juntos, y ese amor inventado se irá por la ventana mientras dormimos. Por qué eso es lo que hace: huye como un cobarde en la oscura noche… y al despertar, de pronto, no sabemos dónde estamos, ni quiénes somos, ni cómo llegamos hasta aquí. …y otra vez estaremos lejos. Un eterno mientras tanto prolonga las soledades circulares que siempre llegan en la madrugada. Sé, y quisiera no saberlo más, que no encontraré en ella la fantasía que cree, porque no existe más que en mi mente. Y sé, también, que me acercaré a su boca en mi deseo de tenerla y no sabré darle la libertad que pretendo. Y mi libertad dependerá de la suya y caeremos en el enorme abismo que nos separa. Una mañana descubriremos que siempre fuimos extraños y ya no habrá tiempo para conocernos más: lo que halló en mí, ya habrá cambiado, como sus ojos y su voz. Ella no me reconocerá con sus manos en mi rostro y nuevamente trataré de explicarle, en mí entupida retórica: quién soy. Y cuando al fin lo comprenda, seré nuevamente otro hombre y no entenderé por que aún esta a mi lado y, una vez más, volveremos al comienzo, a pensar si vale la pena perdernos, sólo para volvernos a encontrar.

domingo, 16 de marzo de 2008

Novela: sobre la lucidez y el encuentro inesperado

Hace cinco semanas que no tengo noticias de Anabel. Su silencio es como un cuaderno de bitácora vació en mi mente. No consigo dejar de pensar idioteces, con cierta lucidez. La lucidez es un bien y una maldición, la lucidez es la elección irreversible, una vez que llega temprana o tardía, no hay vuelta atrás. El conocer la luz es imposible sin la oscuridad, ¿Qué seria del bien sin el mal? La lucidez, después de comer del árbol del conocimiento es mi mayor pecado y más grande acto de amor. …y ¿Por qué habría de compartir mi lucidez si ella prefiere la ignorancia? Podría tentarla con el fruto pero es suya la elección ¿Qué sentido tiene condenarla a ejercer el libre albedrío? ¿Por qué someterla a vivir eligiendo cuando es más fácil no darse cuenta? ¿Es amor o egoísmo besar su mejilla y mostrar mi perfil? ¿Cuántos eslabones separan la cadena de la lucidez a la locura? Quizá sea entonces, el preciso momento, en que el hombre, perdido en su laberinto, embriagado de nostalgia sin ver la salida, se lanza a escribir un libro para beberse las ganas. No lo sé, quizá, para alcanzar el cielo, el infierno sea el atajo más corto. Mis días en Villa Maria, luego de cuatro semanas en el sur, no fueron muy claros. El tiempo lejos me ayudó a meditar y serenarme. El inicio de las clases se postergó, como ya es común la falta de acuerdos entre instituciones, pero, como siempre, los más perjudicados éramos nosotros, no sólo por el derroche de tiempo y dinero que genera estar aquí, sino también, y sobre todo, porque los días se hacen más largos y no había vuelto a verla. Los rumores de la pérdida del año lectivo eran desoladores para los estudiantes y tres veces más devaluados para sus familias. Nada sabia de Anabel. Pensé en continuar escribiendo, pero justo esa tarde, la suerte y el tiempo, conciliaron un pequeño acuerdo: Ese miércoles, caminaba apresurado por la calle Mendoza, sin saber a dónde me llevaba la prisa. Mi agitada respiración se normalizó ante la llegada del tren que me obligó a esperar al menos cinco minutos. Sin advertirlo, ese tren fue el designio causal que me detuvo ocasionalmente para que al voltear, la viera dirigirse hacia mí con paso lento y femineidad desbordante. Nos miramos y sonreímos al reconocernos. La sangré en mis venas parecía evaporarse. Caminamos juntos unas cuantas cuadras, bajo la sombra abundante de los árboles y la alfombra de hojas que tamizaba las veredas. Nos contamos algunas cosas sucedidas en el receso que nos alejó, como dos extraños pretendiendo dejar de serlo. Allí estábamos los dos, sin mundo, sin calles, sin ruidos. Ella intentó abrir sus labios lentamente como queriendo dejar escapar unas palabras, pero mis manos en las suyas, en un impulso inexplicable, silenciaron su decir e hipnotizaron sus ojos. Tomé su mano y la coloqué sobre mi pecho: _ Esperaba volver a verla señorita_ le dije casi susurrando. Su mano comenzó a temblar al sentir que mis latidos se aceleraban gradualmente. _ Nadie fijó sus ojos en mi por tanto tiempo_ dijo temblorosa mientras bajaba la mirada con timidez. _ Jamás había oído tan bellas palabras_ pensé en mi interior, mientras la distancia entre los dos se desvanecía en cada palpitar simultáneo de nuestros corazones. Me invadió una profunda sensación de tranquilidad, que sólo cuando niño presentía. Podía respirar su aliento y me llene de él, toqué su mejilla derecha en una caricia casi intangible y posé mi boca temblorosa en la miel de sus labios. Ella se calmó, como el rocío de la mañana que se deja besar por la luz… nos alejamos despacio, sin decir nada, dialogando en las miradas, sabiendo que volveríamos a encontrarnos sin andar buscándonos. ¿Cuánto tiempo dura un beso? Cada vez que toque mi boca, será inevitable volver a sentir el sabor de sus labios en los míos, el aroma de los pétalos de su piel. Un beso circular, como la foto que guardamos en el cajón y que basta sólo volver a mirar, para volver revivir la sensación, para aliviar la nostalgia de estar tan vivo.